¿ Es esta “la nueva normalidad”?

Se ha comenzado ya, a dar pasos a diferentes velocidades, a esa tan ansiada normalidad, que se  ha dado en llamar “la nueva normalidad” y la verdad es que no me gusta nada, muchas de las cosas que veo y oigo.

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La avalancha a las playas, las cuadrillas en los montes,  los botellones entre grupos de jóvenes, las celebraciones de cumpleaños en grupos grandes, el porcentaje alto de personas sin mascarilla que no respetan la distancia de seguridad, terrazas repletas de gente, chavales de charleta delante del Instituto sin preocuparse de la distancia, ni de la mascarilla… Estos son algunos de los muchos ejemplos que podría mencionar.

Todos entendemos que somos seres sociales y que no ha sido fácil asumir un confinamiento de golpe y porrazo, sin tiempo para digerirlo y que no ha sido lo mismo para todas las personas, en función de sus situaciones económicas,  de vivienda, familiares etc.,  pero todos hemos comprobado que gracias al confinamiento, se ha podido frenar la tremenda situación sanitaria que se ha vivido y cuya amenaza como todos sabemos,  aun persiste.

En estos momentos podemos sentirnos moderadamente optimistas, cuando vemos que tras noventa días de medidas restrictivas, llevamos dos días  sin fallecimientos por el Covid y la tasa de infección del virus esta descendiendo considerablemente. Siendo necesario el optimismo, así como el intento de normalizar de alguna manera nuestras vidas, en favor de la salud económica y psicológica de todos, no es menos necesario que cada uno de nosotros asumamos la responsabilidad de sentirnos actores fundamentales  en el proceso que pueda ir desarrollando esta pandemia. Sin embargo la actitud que en muchos casos se esta adoptando en estos primeros pasos de la desescalada,  deja mucho que desear.

Solamente por el respeto que merecen todos los fallecidos 27.127 a nivel estatal y  386.000 a nivel mundial y la consideración y el agradecimiento que deberíamos de sentir,  por el trabajo y desgaste de todos los sanitarios y el de tantos trabajadores esenciales, que nos ha permitido que el resto, hayamos estado atendidos y protegidos, debería de ser suficiente, para evitar con nuestra actitud, contagiar y ser contagiados.

Creo que tendríamos que hacer mas uso del sentido común, del respeto y de la responsabilidad, valores que deberíamos de reforzar, si no queremos alargar mas de lo necesario esta pandemia. ¡ Seguro que llegaran tiempos mejores si ponemos todos de nuestra parte!