Deshumanización ante el animalismo

La muerte en el ruedo del torero Víctor Barrio y la reacción en diversas redes sociales de algunas “personas” llamadas antitaurinas, felicitándose y manifestando auténticas barbaridades, mofándose e insultando al torero y a su familia, no hacen más que confirmarme que estamos viviendo en una sociedad en crisis de valores, de prioridades y de sentido común.

Y parece que no pasa nada, porque transcurridos algunos días, todo queda en mera noticia. Nos estamos acostumbrando a que todo se justifica, y los que se felicitan por la muerte del torero al parecer lo hacen porque para ellos debe de ser más importante la vida del animal que la del hombre, en este caso de Víctor Barrio.

Da la sensación de que este tema solo afecta al mundo del toro y no es así, en mi opinión afecta al mundo de todos.

toros
Foto: Ángel Sotomayor Rodríguez

¿Se puede aplicar la misma valoración ética, legal y moral al ser humano que al toro o al perro por ejemplo, o es que hay sectores que empiezan a priorizar el cuidado y la vida de los animales anteponiéndola al ser humano?

Se  entiende que la fiesta del toro pueda herir algunas sensibilidades, pero lo que no se entiende ni se justifica es que, para defender esa postura, se haga de forma tan agresiva. ¿De dónde viene tanto odio? ¿ Qué tipo de persona puede desear la muerte de otra, en ninguna circunstancia? ¿Qué hay detrás de esa postura?

Lo último que leo sobre este tema y que me entristece profundamente, es la noticia que aparece en Diario Enfermero nº 928 de 15 de Julio, en la que el Consejo General de Enfermería solicita abrir un expediente  disciplinario a una enfermera de Madrid, por los comentarios presuntamente vertidos, tras la muerte del torero. “Comentarios y descalificaciones absolutamente incomprensibles con la esencia de la enfermería. Dichas manifestaciones vulneran los principios y valores éticos del Código Deontológico de la profesión”, esto es lo que dice el Diario Enfermero.

Digo que me entristece profundamente porque el principal valor de la enfermería ha sido y debe de seguir siendo el cuidado de las personas y el derecho a la vida y no puedo imaginarme a un profesional enfermero que no guíe su ejercicio profesional a través de  estos valores.

Quiero comentar algunos datos que me han llamado mucho la atención. Verifico que el índice de natalidad en Occidente ha decrecido hasta un 21%, mientras que la presencia de mascotas en los hogares de Occidente ha aumentado un 47% en veinte años. Al parecer, en España en 2015, se ha gastado más dinero en mascotas que en escuelas.

Yo desconocía que algunos de los servicios que contratan las personas para mejorar la calidad de vida de algunos animales: prepararle al gato una fiesta de cumpleaños con bufé; bañarlo con pétalos de rosa; compartir una cerveza con el perro, son algunas de las ofertas especializadas que se están moviendo en el mundo del negocio.

¿No se estará tratando de generar negocios a través de la sensibilización del “bienestar animal”, sin darnos cuenta de que estamos cayendo en la trampa de suplantar al ser humano?

Deberemos pensar seriamente qué tipo de sociedad estamos generando y qué tipo de valores estamos transmitiendo, dejando de lado la moda… “Donde va Vicente, donde va la gente” y siendo más críticos.

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