Sobre el documental “Los demás días”.

Este es el titulo de la película documental dirigida por Carlos Agulló,  sobre cuidados paliativos, que vi hace un par de meses. Me gusto mucho, tanto su contenido como la forma en que había sido tratado un tema de esa envergadura, pero no he sido capaz de comentarla hasta ahora porque me atrapó emocionalmente.

Lo primero que quiero resaltar es, mi admiración por las personas y familias protagonistas del documental, donde se plantean diversas situaciones sobre casos reales de pacientes, con tratamiento de cuidados paliativos, que muestran su cruda realidad en el día a día, por habernos permitido compartir esas vivencias tan  intimas y personales, en  momentos tan delicados, como es el del final de sus vidas.

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Tengo que reconocer que a mi me cuesta mucho asumir la realidad de la muerte, aceptar que es una parte de la vida, que es algo natural, que en algún momento ha de llegar y que hay que reconciliarse con ella. Por esa razón el documental me cuestionó muchas cosas y creo que ha podido ayudar a muchas persona a reflexionar sobre el valor de la vida y la muerte. Voy a resaltar aquellos aspectos que a mi me sirvieron  y me ayudaron en la reflexión.

El dar sentido a esa etapa de la vida, porque no tiene sentido el luchar contra la muerte, hay que luchar por vivir mientras  se viva. Decían que “la lucha por la vida no debe ser un combate contra la muerte” La aceptación de ese momento produce paz, que es la que permite disfrutar de ese tiempo y la vida hay que vivirla hasta el ultimo segundo. En ocasiones, puede suponer una oportunidad para una sanación, de lastres que se han podido ir arrastrando a lo largo de la vida.

Se planteaba la resignación, en contraposición a la aceptación. “El que se resigna pierde la batalla” , sin duda merece la pena ganar la batalla hasta el final.

Otro aspecto que resaltaba la pelicular era la pregunta sobre, cual es el mejor lugar para morir y la experiencia de los casos planteados, venia a decir que, aquel lugar en el que la persona pudiera estar bien atendida las veinticuatro horas del día. También se tenia en cuenta la importancia del cuidador y la necesidad de soporte que requieren estos cuidadores en momentos de tanta intensidad, que a veces quedan en un segundo lugar, llegando a enfermar en algunas ocasiones.

La muerte en general, la vivimos como una frustración y para corregir esto, parece necesario señalar que para morir también hay que educarse. Vivimos en una sociedad culturalmente alejada de todo lo que tenga que ver con la vejez, la decrepitud y por tanto la muerte. De hecho muchas personas ocultan a los niños la muerte, como si los niños fuesen tontos y no se enterasen de nada. En definitiva caen e el error de creer que de esa forma evitan el sufrimiento de los pequeños.  El valor lo ponemos en lo joven, en lo bonito y en el vivir la vida de la mejor manera posible. Considero que la educación para la muerte, debe de comenzar en la familia y en la escuela,integrándola como  una etapa mas  de la vida.

En el documental se insistía en que “aceptar la muerte y aprender a vivir son dos caras de la misma moneda” y en mi opinión, es aquí donde esta la pista de la aceptación de la muerte.

 

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