Ponerse en el lugar del otro

Estos días en los que dos personas amigas han acudido al Hospital como pacientes, me han transmitido dos relatos, que por el valor que para mi tienen como enfermera,  los quiero transmitir.  Se trata de personas de 71 y 78 años respectivamente y la causa de la asistencia, era una cirugía de cataratas y una consulta de especialidades.

ENFERMERA

La que fue operada de cataratas, llega al “box” correspondiente en el Hospital de día y una vez que se instala y mientras le pasan al quirofano, llega una enfermera que en lugar de presentarse le dice: “Ola guapa, buenos días, ¿estas nerviosa?, no te preocupes que esto no es nada”. Mi amiga no daba crédito a lo que escuchaba. Ella, lo mínimo que esperaba es que le dijera su nombre, que a su vez,  le llamara por su nombre, en lugar de llamarle “guapa” y por lo menos le preguntara, si quería que le aclarase algo respecto de la intervención que le iban a realizar. No ocurrió nada de esto.  Al cabo de un rato fue traslada al quirofano y la media hora que duró su estancia, todo lo que escucho a lo largo de su intervención,  fueron conversaciones personales, referidas al trabajo, criticas al Servicio, al Sindicato y lo que tenían planeado para las vacaciones.

La otra persona, que fue a realizarse una revisión tras una cirugía, salio indignadísima tras la consulta, al sentirse tratada por la enfermera como un niño, tanto en su forma de dirigirse a el, como en las explicaciones que le daba. Al punto que tuvo que decirle:”Oiga enfermera, tengo 78 años, pero no soy ni niño, ni tonto, en mi vida profesional, he tenido grandes responsabilidades y creo que le voy a entender mejor, si me trata como una persona adulta. Creo que la edad no justifica el que usted me hable de esta manera.

He indicado las edades porque tengo la sensación de que este trato infantil por parte de la enfermera pueda estar relacionado con la edad de los pacientes.

Estas dos experiencias de personas cercanas a mi, que han coincidido en el tiempo y que me las han transmitido, porque saben que me interesa todo lo que tenga que ver con la profesión enfermera, me han dado lugar a pensar, que aunque el enfermero en la actualidad es un profesional con amplios conocimientos, lo he repetido muchas veces, el Grado, las Especialidades, los Másteres, el Doctorado, ademas de la intensa formación continuada que realiza etc., es evidente que el hecho de tener el conocimiento, no garantiza el que ese profesional, situé al paciente  “en su centro de atención”, por mucho que hablemos de la humanización de la Asistencia Sanitaria.

La Competencia de la enfermera o enfermero quedara en entredicho por muchos conocimientos y habilidades que tenga, si no posee una verdadera actitud (empática, cercana,comprensiva, de escucha)…..Quizá sea este un aspecto a revisar, si la técnica y el conocimiento teórico, estén suplantando al cuidado mas humano, mas cercano.

Si ademas de aportar su conocimiento, se mantuviera ante el paciente, la actitud que corresponda en función de la persona que tenga delante, sin duda llegaríamos a ser profesionales excelentes.” No hagas a otros lo que te enfurecería si te lo hicieran a ti”