La salud escolar en tiempos de COVID

En este espacio y en varias ocasiones, he dado mi opinión sobre el valor que” la enfermera escolar” aporta a la salud de los alumnos de las escuelas. Esta es una reivindicación que viene de largo y que cada vez que se plantea su necesidad ,se citan una larga serie de argumentos que justifican, por qué una enfermera debe de formar parte de la plantilla de los centros escolares.

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Considero que esta demanda, no es un invento de los Colegios Profesionales, para ampliar los puestos de trabajo de los profesionales de enfermería. El planteamiento esta relacionado con el valor que tiene el prestar a estos  alumnos “cuidados”,  para proteger su salud, prevenir la enfermedad y resolver las incidencias,  que en el día a día ocurren en un centro escolar. No seria necesario incidir,  en que la necesidad de atención, que tiene este grupo de población es cada vez mayor, debido a que en la actualidad, están escolarizados,  todo tipo de chavales, independientemente de que tengan cualquier enfermedad crónica o necesidad sanitaria.

Todo esto va al hilo de las reiteradas demandas que se están haciendo desde muchos Colegios de Enfermería , en este preciso momento, argumentando a las Administraciones de Salud de las Autonomías respectivas, la necesidad de la figura, de la “enfermera de salud escolar”, ahora mas si cabe, al comienzo del Curso Escolar y ante la amenaza del COVID.

En estos momentos, es, cuando la enfermera tiene , un papel todavía mas necesario, en la gestión, en la valoración y en el acompañamiento de estos niños en el espacio de aislamiento en el caso de contagio. La enfermera sin duda trabajaría sobre las medidas preventivas, realizaría la labor de vigilancia epidemiológica, de cara a los alumnos y al profesorado. Todos sabemos que la mala gestión de la infección, puede generar un caos, que podría evitarse, si esto se lleva de una manera profesional.

En la actualidad en los centros escolares, esta función la realiza un profesor, nombrado  coordinador para el Covid y los niños contagiados se derivan a  la Atención Primaria.   Yo creo que bastante problema tienen los profesores con ocuparse de su labor pedagógica, sin  añadir a esta función la responsabilidad de la salud de sus alumnos  y no digamos la Atención Primaria,  cómo va a gestionar esta carga de trabajo, cuando ya tiene bastantes dificultades debido a la precariedad de las plantillas. La respuesta esta clara…….de mala manera.

Cuesta entender que haya tanta resistencia por parte de los Departamentos de Salud, en regular la enfermería escolar como figura necesaria, en la asistencia, prevención y educación para la salud de los escolares.  Quiero entender que la negativa en  regularla,  tendrá que ver con el gasto que esto pueda suponer.¿ No seria mejor entenderlo como una inversión a corto  plazo, por los resultados que se pueden obtener, en la mejora de salud de los escolares ?.

Ante la ausencia casi generalizada de enfermeras escolares, me parece una actitud excelente que el Colegio de Enfermeria de Gipuzkoa, se haya puesto en contacto con todos los Centros escolares, padres de alumnos y  los AMPAs, ofreciéndoles sus servicios de orientación y asesoramiento. Espero que les pueda ser de utilidad esta oferta realizada de manera desinteresada.

¿ Es esta “la nueva normalidad”?

Se ha comenzado ya, a dar pasos a diferentes velocidades, a esa tan ansiada normalidad, que se  ha dado en llamar “la nueva normalidad” y la verdad es que no me gusta nada, muchas de las cosas que veo y oigo.

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La avalancha a las playas, las cuadrillas en los montes,  los botellones entre grupos de jóvenes, las celebraciones de cumpleaños en grupos grandes, el porcentaje alto de personas sin mascarilla que no respetan la distancia de seguridad, terrazas repletas de gente, chavales de charleta delante del Instituto sin preocuparse de la distancia, ni de la mascarilla… Estos son algunos de los muchos ejemplos que podría mencionar.

Todos entendemos que somos seres sociales y que no ha sido fácil asumir un confinamiento de golpe y porrazo, sin tiempo para digerirlo y que no ha sido lo mismo para todas las personas, en función de sus situaciones económicas,  de vivienda, familiares etc.,  pero todos hemos comprobado que gracias al confinamiento, se ha podido frenar la tremenda situación sanitaria que se ha vivido y cuya amenaza como todos sabemos,  aun persiste.

En estos momentos podemos sentirnos moderadamente optimistas, cuando vemos que tras noventa días de medidas restrictivas, llevamos dos días  sin fallecimientos por el Covid y la tasa de infección del virus esta descendiendo considerablemente. Siendo necesario el optimismo, así como el intento de normalizar de alguna manera nuestras vidas, en favor de la salud económica y psicológica de todos, no es menos necesario que cada uno de nosotros asumamos la responsabilidad de sentirnos actores fundamentales  en el proceso que pueda ir desarrollando esta pandemia. Sin embargo la actitud que en muchos casos se esta adoptando en estos primeros pasos de la desescalada,  deja mucho que desear.

Solamente por el respeto que merecen todos los fallecidos 27.127 a nivel estatal y  386.000 a nivel mundial y la consideración y el agradecimiento que deberíamos de sentir,  por el trabajo y desgaste de todos los sanitarios y el de tantos trabajadores esenciales, que nos ha permitido que el resto, hayamos estado atendidos y protegidos, debería de ser suficiente, para evitar con nuestra actitud, contagiar y ser contagiados.

Creo que tendríamos que hacer mas uso del sentido común, del respeto y de la responsabilidad, valores que deberíamos de reforzar, si no queremos alargar mas de lo necesario esta pandemia. ¡ Seguro que llegaran tiempos mejores si ponemos todos de nuestra parte!