Indignación y tristeza

Yo también quiero unirme a esos miles de voces que muestran su protesta e indignación por la sentencia contra los integrantes de la “Manada”.

v-sexista

Desde el minuto siguiente en que se dicto la sentencia, se han hecho eco de la misma todos los medios de comunicación de nuestro entorno y de fuera y muchas personas no solo periodistas, también del mundo del derecho, de la política etc. aportando opiniones para todos los gustos   y creando a veces confusión en lo que al resultado de  la sentencia se refiere. Yo no soy abogada y por tanto, no se, no debo, y sobre todo no quiero, entrar a valorar y a opinar si la sentencia esta bien o mal dictada. Lo que si me atrevo a decir alto y claro es que, el hecho que se ha juzgado es inhumano, que la sentencia es injusta y que la situación actual es de indefensión y de enorme inseguridad fundamentalmente para las mujeres, ante el resultado de una sentencia, que al parecer ha sido ajustada a derecho. Leía recientemente que “el derecho penal es muy rígido, y para poder condenar a alguien por un delito, los hechos probados tienen que ajustarse al 100% al tipo de delito”. No lo se, pero por otro lado también he leído a una doctora de derecho penal que “el problema no es el Código penal. A saber……

La indignación social que ha provocado esta sentencia servirá espero, entre otras cosas, para revisar o modificar la Ley y se pueda proteger a las victimas aportando herramientas de defensa en los procesos judiciales.

Cuando suceden estos hechos nos damos cuenta de la mala memoria que tenemos los humanos, porque leyendo  el relato de hechos similares acaecidos en años anteriores, ya en 2013 por poner un solo ejemplo, la pena contra un ataque a una menor en San Sebastián, quedo en “abuso” ya que la victima no pudo defenderse por su estado de embriaguez. Y este no es un caso aislado. Lo que quiero decir con esto es que, no es la primera vez que se dan sentencias similares, que no han tenido el eco necesario, pero parece que la sociedad va siendo cada vez más sensible y se empieza a dar mas voz  a estas situaciones.

Uno de los problemas, que me produce una profunda tristeza, es la violencia estructural que estamos viviendo, con denuncias por violación cada 8 horas y en las que en general se cuestiona a las victimas.

Es fundamental, condenar sin paliativos todos estos hechos y mostrar como en esta ocasión, un clamor generalizado desde todas las instancias, pero esto es insuficiente, hay que trabajar en la prevención y en la educación desde la infancia. Los niños y los jóvenes están viviendo en una sociedad, en la que la violencia, el sexo, el alcohol…,  se están  naturalizando de tal manera, que es una forma de vida. Por otro lado, aunque al parecer el tribunal de la “Manada” recibió cincuenta horas de formación en perspectiva de genero, seria conveniente que educadores, sanitarios o profesionales que tuvieran alguna actividad relacionada con cuestiones de genero, se preocuparan de recibir una formación permanente.