12 de Mayo, minuto de silencio

Cada año, el 12 de Mayo, las enfermeras de todo el mundo, celebramos el Dia Internacional de la Enfermería, porque conmemoramos el nacimiento de Florence Nigthingale, que fue reconocida como la impulsora de la profesionalización de la enfermería.

12 Mayo

 

Con motivo de esta celebración, el Consejo General de Enfermería, nos invita, a guardar un minuto de silencio,  que sirva de recuerdo y homenaje, a todos los enfermeros y sanitarios fallecidos a causa del coronavirus y también por todos los enfermeros y enfermeras, que se siguen jugando su vida en el trabajo diario, muchas veces con la desesperanza, ante la falta de responsabilidad de una buena parte de la sociedad, como se esta comprobando en estos momentos, tras la supresión del estado de alarma.

Según datos publicados por el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), son mas de 3.000 las enfermeras que han fallecido en todo el mundo, como consecuencia del Covid-19.

Cuando el pasado año, con motivo del confinamiento, se escuchaban tantos aplausos desde los balcones de los ciudadanos, se interpretaba,  que se sentían sensibilizados, ante la situación que se estaba viviendo y ante los sanitarios que estaban dando «todo» por las personas infectadas. Podía incluso entenderse que comprendían, que esos sanitarios,  estaban viviendo los momentos mas duros de sus vidas.

Hoy día nos encontramos que,  hay  cientos de enfermeras, en los centros de vacunación, inoculando miles de vacunas, con el objetivo de acabar con esta pandemia. Pero ni esto, ni el minuto de silencio, ni nada, va a ser suficiente, si cada ciudadano, desde los jóvenes, hasta los mayores, no nos responsabilizamos de cumplir con las medidas de seguridad, para no infectarnos y así evitar infectar al otro.

Yo desde aquí, me uno a ese minuto de silencio y a la petición de que una vez por todas, entre la cordura a esos miles de jóvenes, que parece no tienen mas objetivo que el de divertirse. La salud parece que es un tema de otros.

Homenaje a enfermeras jubiladas

El pasado sábado día 11, con motivo de la celebración de la Fiesta de San Juan de Dios,  el Colegio de Enfermería de Gipuzkoa (COEGI) organizó una Fiesta-homenaje a todas las enfermeras que se han ido jubilando a lo largo del último año. Fue un encuentro entrañable,  que el COEGI  organiza con mucha ilusión,  porque es la forma de rendir una despedida-homenaje a todas las enfermeras y enfermeros que tras muchos años de su vida dedicados a cuidar de la salud de los ciudadanos, se jubilan.

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Quiero también mencionar la Misa que se celebró en la capilla de las Esclavas, previa a la comida, con el fin de  recordar a todos los compañeros que han fallecido en el último año y que este año fueron ocho compañeros,compañeras.

A pesar de que estamos viviendo un momento,  en que este país, se empieza a cuestionar el sentido de la Misa, argumentando que vivimos en un Estado laico y  aconfesional, quiero simplemente resaltar a modo de ejemplo,  que me llamo mucho la atención, la presencia de los padres de una enfermera fallecida hacia tres años  que asistieron a la celebración,  porque decían que desde el  primer aniversario del fallecimiento de su hija,  no habían dejado de hacerlo, ya que de esa manera rendían cada año tributo a su hija dentro de su colectivo y que para ellos era muy  importante. A mi este hecho me resultó emocionante.  ¡¡ Ya esta bien de querer quitar cosas por el hecho de quitarlas!!. No se a quien molesta o si no tienen cosas más importantes de que ocuparse algunos partidos políticos. No hay mas que fijarse en las diferentes «audiencias» que tienen los servicios religiosos de las diversas religiones. Creo que siempre es mejor sumar que restar y preocuparse de valorar a que ciudadanos llega ese tipo de servicios y tratar de facilitarlos.

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Quiero también mencionar y agradecer, aunque ya lo hice de manera personal, la distinción que me otorgó el Colegio en ese mismo acto como «colegiada de honor 2017» por mis cincuenta años de colegiación ininterrumpida. En mi caso es un honor seguir siendo colegiada, porque el valor y el sentido que yo le doy en este momento a la colegiación, es el valor de «pertenencia al grupo enfermero» y el de pertenecer a una entidad en la que he creído y sigo creyendo por el soporte y la fuerza que da a la profesión.

Se que esta opinión no la comparten muchos profesionales, por lo que en otro momento mas oportuno dedicare uno de mis artículos de este blog, a este tema.